sábado, 2 de febrero de 2013

[Relato] La última misión. Ampliación II

Hola a todos!






El relato-río sigue su curso y ya hemos recibido el primer aporte de Amberor... aquí os lo dejamos, junto al párrafo inicial de Alocada y al que nos mandó Alpharius:



LA ULTIMA MISIÓN


- Soldado! Ha conseguido algo más de información?


- No señor!! Este maldito xeno no suelta prenda, señor!


- Vamos a ver, soldado – dijo el Capitán Paulsen acercándose a su prisionero- no te compliques las cosas; ésto es muy sencillo, yo te cuento una historia, y tú completas las partes que yo no sé, y evito así que te sigan torturando.

Lo que yo sé es lo siguiente: hace unas semanas recibimos una débil señal de S.O.S. , avisándonos que había graves altercados en el planeta XP3421, tras algunos intentos sin éxito, conseguimos entablar comunicación con un pequeño escuadrón que habíamos dejado allí para conservar la paz, pero de pronto se cortó la comunicación y no hemos vuelto a obtener respuesta alguna de nuestros hombres.


Mediante el sistema de localización de las balizas, acudimos a la localización exacta, y enviamos una escuadra de rescate... Pero los pocos que volvieron sólo te trajeron a tí, maldita escoria. La pregunta es: qué pasó allí?


- N-n-no sé, no lo recuerdo, lo último que recuerdo es estar a los mandos de mi nave en mi ronda de reconocimiento, lo siguiente que recuerdo es a ese – dijo, escupiéndole a la cara –usándome de saco de boxeo.


- No me lo creo!- gritó, pegando un puñetazo encima de la mesa – Qué curioso me resulta que desaparezcan mis hombres y tú no recuerdes nada... así no voy a poder evitar que éstos te partan la cara de nuevo, o algo peor. -miró levemente al Inquisidor, mientras éste esbozaba a su vez una sádica sonrisa- Qué es lo que recuerdas?


- Pues... recuerdo que hace unas semanas......



Concentración, enfoque y control.


Urien-endil sabía que aquellas eran las bases de su arte. La concentración era lo mas importante, obviar aquello de su entorno que le podía distraer le permitía dar el siguiente paso, el enfoque de su mente. Solo así el brujo podía controlar su percepción psíquica y entrar en comunión con los espíritus de los ancestros, hablar con ellos, guiarlos, y si era necesario controlarlos. Aquel, era un fino arte por que cual entre los suyos se le conocía con el titulo de "guía de almas".



Como segundo de a bordo del esquife de exploración Kalendor, había aprovechado su turno de vigilia para realizar sus meditaciones diarias, lo que le ayudaba a escapar de las largas horas de espera controlando el rumbo de aproximación silenciosa, hasta el cambio de turno que ya debía ser cercano.



El destino de la nave, era el planeta que los humanos conocían con el absurdo nombre de "XP3421". No sabía cuales eran las razones exactas, ni las motivaciones por las cuales el vidente Xhal-as-Nuir del mundo astronave Enrock les había había enviado hasta allí. Tan solo sabía por parte de su capitán que su misión era socorrer a los habitantes de aquel lugar de una obscura amenaza que se pronto se cernería sobre ellos. A Urien se le escapaba por completo el por que tenían que arriesgar la noble nave y las vidas de los treinta tripulantes por aquella especie de salvajes advenedizos, pero uno no podía aspirar a contradecir las sabias palabras de un vidente...



Se encontraba atribulado en esa linea de pensamiento, cuando su meditación fue abruptamente interrumpida por la voz psionica de Thalas Xuin tan seria y ceremoniosa como siempre.



- Urien-endil, la tripulante Ealandriel solicita permiso para acceder al puente de mando.-



El brujo asintió en un gesto de conformidad que su invisible interlocutor podía percibir gracias los sensores internos del esquife.



Aun recordaba el intrincado ritual que había tenido que realizar para recuperar la conciencia del viejo guerrero sacándole del circuito infinito e imbuyendole en una joya espiritual para posteriormente fusionarle con la Kalendros. Fue una operación larga y peligrosa, pero ahora el antiguo héroe era uno con la nave. Esa era la principal razón por la cual Urien había sido destinado a aquella misión, pues de toda la tripulación era el único capacitado para poder comunicarse directamente con Thalas.



- Hazla pasar.- Respondió finalmente mientras se ergía de la pose de relajación que había estado adoptando y se giraba para recibir a su compañera.



La compuerta se abrió silenciosamente y los ojos almendrados de la exploradora eldar le examinaron con su habitual descaro...



La fiel infantería



Edwin estaba preocupado. Y tenía motivos de sobra para estarlo. Desde que su pelotónhabía sido enviado al planeta XP3421 para responder a un SOS lanzado por las tropas estacionadas allí, todo había ido de mal en peor. Primero, tener que salir de sus cuarteles en Jabra IV; la vida de un guardia imperial no era tan mala si mantenías la boca cerrada, seguías las ordenes y controlabas cuanto (y cuando) bebías. Gracias a eso, Edwin había sido ascendido a Cabo, y asignado a un regimiento que estaba acuartelado haciendo labores de vigilancia. En sus 3 años como soldado, solo había estado en dos batallas, y en las dos, rodeado de otros miles de guardias, apenas había llegado a ver al enemigo contra el que luchaban.



Pero ahora, desde que habían recibido esa llamada de emergencia, todo había ido mal. El comandante había movilizado a todo el regimiento, y les habían  mandado a esa bola de barro a investigar que pasaba. La comodidad en el crucero Tempestad Imperial dejaba mucho que desear, con tantas tropas alojadas en él. Al llegar al planeta, no habían encontrado a nadie con vida en el bastión imperial, y cuando los de inteligencia hallaron las balizas de las señales de localización, la compañía enviada había sido diezmada. Ni siquiera les habían permitido hablar con ellos, ya que los supervivientes estaban aislados para prevenir contagios xenos. Habíanoído que habían logrado encontrar a un superviviente de la guarnición habitual, pero nadie sabíaquiénhabía acabado con el resto de las tropas.



Y Edwin sabía bien que cuando a los soldados no se les da bastante información, se la inventan.


-Estoy seguro de que han sido orcos - dijo el soldado Lansen.- Esas cosas verdes son muy capaces de acabar con una compañía de guardias.


-Espero que no - añadió otro - esos malditos pieles verdes son muy duros.


-¿Orcos? nos hemos enfrentado a orcos antes, chicos, y mueren cuando se les dispara, como
cualquiera de nosotros - gruño el viejo Berend, que estaba en su tercer reenganche - Únicamente tienes que dispararles más veces de lo normal.


-Yo estoy seguro de que es una cacería de xenos - protesto Jadson mientras limpiaba su rifle laser. - Tendremos que arrastrarnos por las junglas de esa bola de barro persiguiendo rastros inexistentes durante días. ¿Por qué diablos no mandan a los brutos esos de Catachan? A ellos les encantan las junglas.


Edwin estaba a punto de mandarles callar cuando las luces rojas de alarma empezaron a parpadear a bordo del crucero...




Ahora es el turno de Aquiles para continuarlo! Recordad por favor que la historia debe tener cierta coherencia con lo ya escrito...



Aquiles, tu plazo para tu párrafo es hasta el Lunes por la noche!



RECORDAMOS: Este es el calendario de orden, para que todos tengamos todo clarito...







Esperamos vuestros comentarios!



Saludos!

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