sábado, 16 de febrero de 2013

[Relato] La última misión. Ampliación V

Hola a todos!






Vrykolakas ha cumplido con su parte del relato... Así que aquí os la dejamos, junto a todo lo anterior!



LA ULTIMA MISIÓN



Soldado! Ha conseguido algo más de información?


- No señor!! Este maldito xeno no suelta prenda, señor!


- Vamos a ver, soldado – dijo el Capitán Paulsen acercándose a su prisionero- no te compliques las cosas; ésto es muy sencillo, yo te cuento una historia, y tú completas las partes que yo no sé, y evito así que te sigan torturando.



Lo que yo sé es lo siguiente: hace unas semanas recibimos una débil señal de S.O.S. , avisándonos que había graves altercados en el planeta XP3421, tras algunos intentos sin éxito, conseguimos entablar comunicación con un pequeño escuadrón que habíamos dejado allí para conservar la paz, pero de pronto se cortó la comunicación y no hemos vuelto a obtener respuesta alguna de nuestros hombres.




Mediante el sistema de localización de las balizas, acudimos a la localización exacta, y enviamos una escuadra de rescate... Pero los pocos que volvieron sólo te trajeron a tí, maldita escoria. La pregunta es: qué pasó allí?




- N-n-no sé, no lo recuerdo, lo último que recuerdo es estar a los mandos de mi nave en mi ronda de reconocimiento, lo siguiente que recuerdo es a ese – dijo, escupiéndole a la cara –usándome de saco de boxeo.




- No me lo creo!- gritó, pegando un puñetazo encima de la mesa – Qué curioso me resulta que desaparezcan mis hombres y tú no recuerdes nada... así no voy a poder evitar que éstos te partan la cara de nuevo, o algo peor. -miró levemente al Inquisidor, mientras éste esbozaba a su vez una sádica sonrisa- Qué es lo que recuerdas?




- Pues... recuerdo que hace unas semanas......




Concentración, enfoque y control.


Urien-endil sabía que aquellas eran las bases de su arte. La concentración era lo mas importante, obviar aquello de su entorno que le podía distraer le permitía dar el siguiente paso, el enfoque de su mente. Solo así el brujo podía controlar su percepción psíquica y entrar en comunión con los espíritus de los ancestros, hablar con ellos, guiarlos, y si era necesario controlarlos. Aquel, era un fino arte por que cual entre los suyos se le conocía con el titulo de "guía de almas".



Como segundo de a bordo del esquife de exploración Kalendor, había aprovechado su turno de vigilia para realizar sus meditaciones diarias, lo que le ayudaba a escapar de las largas horas de espera controlando el rumbo de aproximación silenciosa, hasta el cambio de turno que ya debía ser cercano.



El destino de la nave, era el planeta que los humanos conocían con el absurdo nombre de "XP3421". No sabía cuales eran las razones exactas, ni las motivaciones por las cuales el vidente Xhal-as-Nuir del mundo astronave Enrock les había había enviado hasta allí. Tan solo sabía por parte de su capitán que su misión era socorrer a los habitantes de aquel lugar de una obscura amenaza que se pronto se cernería sobre ellos. A Urien se le escapaba por completo el por que tenían que arriesgar la noble nave y las vidas de los treinta tripulantes por aquella especie de salvajes advenedizos, pero uno no podía aspirar a contradecir las sabias palabras de un vidente...



Se encontraba atribulado en esa linea de pensamiento, cuando su meditación fue abruptamente interrumpida por la voz psionica de Thalas Xuin tan seria y ceremoniosa como siempre.



- Urien-endil, la tripulante Ealandriel solicita permiso para acceder al puente de mando.-



El brujo asintió en un gesto de conformidad que su invisible interlocutor podía percibir gracias los sensores internos del esquife.



Aun recordaba el intrincado ritual que había tenido que realizar para recuperar la conciencia del viejo guerrero sacándole del circuito infinito e imbuyendole en una joya espiritual para posteriormente fusionarle con la Kalendros. Fue una operación larga y peligrosa, pero ahora el antiguo héroe era uno con la nave. Esa era la principal razón por la cual Urien había sido destinado a aquella misión, pues de toda la tripulación era el único capacitado para poder comunicarse directamente con Thalas.



- Hazla pasar.- Respondió finalmente mientras se ergía de la pose de relajación que había estado adoptando y se giraba para recibir a su compañera.



La compuerta se abrió silenciosamente y los ojos almendrados de la exploradora eldar le examinaron con su habitual descaro...



La fiel infantería



Edwin estaba preocupado. Y tenía motivos de sobra para estarlo. Desde que su pelotónhabía sido enviado al planeta XP3421 para responder a un SOS lanzado por las tropas estacionadas allí, todo había ido de mal en peor. Primero, tener que salir de sus cuarteles en Jabra IV; la vida de un guardia imperial no era tan mala si mantenías la boca cerrada, seguías las ordenes y controlabas cuanto (y cuando) bebías. Gracias a eso, Edwin había sido ascendido a Cabo, y asignado a un regimiento que estaba acuartelado haciendo labores de vigilancia. En sus 3 años como soldado, solo había estado en dos batallas, y en las dos, rodeado de otros miles de guardias, apenas había llegado a ver al enemigo contra el que luchaban.



Pero ahora, desde que habían recibido esa llamada de emergencia, todo había ido mal. El comandante había movilizado a todo el regimiento, y les habían mandado a esa bola de barro a investigar que pasaba. La comodidad en el crucero Tempestad Imperial dejaba mucho que desear, con tantas tropas alojadas en él. Al llegar al planeta, no habían encontrado a nadie con vida en el bastión imperial, y cuando los de inteligencia hallaron las balizas de las señales de localización, la compañía enviada había sido diezmada. Ni siquiera les habían permitido hablar con ellos, ya que los supervivientes estaban aislados para prevenir contagios xenos. Habíanoído que habían logrado encontrar a un superviviente de la guarnición habitual, pero nadie sabíaquiénhabía acabado con el resto de las tropas.



Y Edwin sabía bien que cuando a los soldados no se les da bastante información, se la inventan.


-Estoy seguro de que han sido orcos - dijo el soldado Lansen.- Esas cosas verdes son muy capaces de acabar con una compañía de guardias.


-Espero que no - añadió otro - esos malditos pieles verdes son muy duros.


-¿Orcos? nos hemos enfrentado a orcos antes, chicos, y mueren cuando se les dispara, como
cualquiera de nosotros - gruño el viejo Berend, que estaba en su tercer reenganche - Únicamente tienes que dispararles más veces de lo normal.


-Yo estoy seguro de que es una cacería de xenos - protesto Jadson mientras limpiaba su rifle laser. - Tendremos que arrastrarnos por las junglas de esa bola de barro persiguiendo rastros inexistentes durante días. ¿Por qué diablos no mandan a los brutos esos de Catachan? A ellos les encantan las junglas.


Edwin estaba a punto de mandarles callar cuando las luces rojas de alarma empezaron a parpadear a bordo del crucero...


.................


- ¿Qué demonios pasa ahora? - chilló Edwin, y se lanzó hacia la cabina de control.


Sólo encontró cadáveres: la piloto, el copiloto y todo el coro de astrópatas estaban en el suelo, entre charcos de sangre crecientes, regados por riachuelos que nacían en los oídos de los muertos.


Con un resplandor metálico, el final de una larga fila de escarabajos desapareció bajo el cuadro de mandos.


Con un crujido, el crucero se inclinó, repentinamente, hacia el planeta, y Edwin resbaló fuera de la cabina. Las alarmas no callaban. Ningún mecanismo parecía funcionar, como si el espíritu máquina se hubiera ido, dejando solamente su chillido de despedida.


Edwin se dió cuenta de que empuñaba su pistola bólter. Toda la escuadra estaba desorganizada y desperdigada. La nave estaba ya totalmente vertical. El suelo había dejado de serlo.


Edwin se irguió sobre una pared y destrozó las luces de alarma con dos certeros disparos. Toda.la escuadra suspiró, aliviada por el silencio.


Hubo otro extraño crujido, todo tembló, y, tras una breve pausa interrogante, el enorme crucero se precipitó hacia la superficie marrón de debajo.


-¿Qué pasa, jefe?

-No tengo ni idea, pero nosotros vamos ahora mismo al almacén, a coger paracaídas, y nos pateamos de aquí.


Sin una palabra más, toda la escuadra, con un orden entrenado en mil batallas, se lanzó por la puerta, transformada ahora en escotilla.


......................................



Cientos de saltos de entrenamiento y otros tantos de combate en las misiones que había “disfrutado” hasta ahora y el cuerpo no se acostumbra al tirón de la gravedad y a la velocidad de caída. Tu piel lucha por quedarse arriba y tira de ti hacia atrás mientras el resto de tu cuerpo se precipita hace el barro a una velocidad que asustaría a cualquier persona sin entrenamiento. Sólo el último tirón, al activar los paracaídas hacen que tu corazón deje de latir como si estuviera a punto de explotar.
Pero Edwin y su escuadrón no eran personas normales, eran guardias imperiales y para este tipo de situaciones se habían entrenado.



Como suponían cayeron en mitad de una xeno-selva y se hundieron hasta las rodillas en un fango viscoso producto de los líquenes y la humedad asfixiante. A pesar de las dificultades del terreno en breve estaban reagrupados y en formación defensiva.



- Operador, intenta establecer contacto con el mando imperial. A pesar de estar perdidos esta bola de estiércol hediondo debe haber alguna estación de repetición en algún planeta cercano.



Johnson llevaba con él desde la academia y no habría confiado sus comunicaciones a ningún otro desde que lo conoció pirateando la radio del campamento para hablar con su familia al otro lado del sector.



- Jarvis establece un perímetro de vigilancia y sitúa francotiradores en aquellas elevaciones.



Tras recuperar el aliento e inspeccionar rápidamente lugar donde habían aterrizado, Edwin observó que era una hondonada, una especie de lecho de río que las lluvias podían inundar en cualquier momento así que preparó a sus hombres para salir de allí lo antes posible. A veces el terreno causa más bajas en las tropas desprevenidas que los malditos xénos….



En un instante estuvieron listos para partir, los vigías dieron el visto bueno indicando que el terreno a la vista estaba despejado y la columna se puso en marcha.



Edwin llevaba pocos hombres, nada que ver con la masa de compañías que lo rodeaban en las campañas anteriores, pero la teoría decía que esta misión era un simple reconocimiento y rescate, al menos, así era, hasta que aquellos malditos escarabajos acabaron con la tripulación de su nave. Pero era el mejor equipo de hombres con el que podía contar para cualquier situación, curtidos en numerosas campañas y de una lealtad innegable.



Así, la columna al completo recorrió la hondonada siempre atenta a la información de los soldados que formaban la avanzadilla y vigilando constantemente los flancos. Johnson continuaba con sus intentos de establecer comunicación con el alto mando aunque, como única respuesta, recibía los zumbidos de estática de su propia señal rebotada contra la atmósfera de aquel planetoide.



Tras unas horas de fatigosa marcha por el fango que les parecieron días enteros, llegaron al borde de un risco que les impedía avanzar, aunque el panorama que se dibujaba ante sus ojos no les animaba precisamente a ello….



Mirando por el borde del precipicio el panorama era desolador, una cañada se abría ante sus ojos y estaba llena de asquerosos bichos que el Ordo-Xenos había denominado como Tiránidos. Enjambres enteros de Hormagantes, Gantes, Termagantes, Tiranos de Enjambre de un tamaño descomunal presidiendo cada una de las colmenas y otros monstruos de los cuales no conocían el nombre o aún no habían sido nombrados por la humanidad.



Edwin reaccionó rápidamente haciendo señales silenciosas y ordenando a todos sus hombres que iniciaran la retirada para salir lo antes posible de aquella trampa mortal. Nunca se había enfrentado contra una tropa enjambre, pero había leído lo peligrosas que son y algunos relatos sobre sus tácticas, lo suficiente para saber que habría exploradores por los alrededores y que seguro que ya se habían puesto en contacto con la mente enjambre avisando de su presencia.



- Malditos bichos.. –masculló Edwin entre dientes mientras retrocedía con sus hombres de nuevo a refugio de la espesura y volvían a meterse en el fango.



Siempre se había preguntado si lo que había leído en los informes era cierto, si aquellas bestias asquerosas eran capaces de establecer tácticas y de hacer frente a ejércitos bien equipados, pero aquel día no quería pararse a comprobarlo, tenía una misión y no era perder a todos sus hombres en una carnicería, sirviendo de alimento a aquellas alimañas.



- Cabo Edwin creo que he contactado con el puesto avanzado en este planeta. Sólo recibo un mensaje de SOS repetitivo, pero puedo triangular la señal y encontrar su origen. Al menos, según mis cálculos, está en dirección contraria a ese montón de alimañas.



Edwin esbozó media sonrisa, al menos algo les favorecía. El mensaje repetitivo no auguraba nada bueno para el destacamento del puesto avanzado, pero al menos volvían a tener un objetivo y una pista que seguir, que además los sacaba de aquella trampa.



Volvieron a ponerse en marcha, esta vez, dejaron la hondonada fangosa y fueron por las elevaciones para evitar que los encerraran en una emboscada. Los soldados de avanzadilla marcaban el camino gracias a las indicaciones de Johnson y sus cálculos del punto de origen de la señal de auxilio. El resto de la columna avanzaba en formación abierta y vigilando los flancos para evitar ser sorprendidos durante el trayecto. El camino era menos angustioso que cuando habían marchado a través del fango, pero aquella atmósfera húmeda y asfixiante no ayudaba a hacerlo cómodo, cada vez que se le hundía el pié en un hoyo fangoso o una rama le golpeaba en la cara recordaba como Jadson había nombrado a las tropas de Catachán como ideales para aquella misión.



A pesar de lo sofocante de la húmeda atmósfera selvática, Edwin tenía la piel de gallina, una extraña sensación le erizaba el vello de la nuca y no paraba de girar la cabeza en todas direcciones sintiéndose vigilado en todo momento y percibiendo movimiento a su alrededor. A pesar de esa sensación no encontraron rastro de vida durante el camino, ni los exploradores detectaron peligro alguno y así, consiguieron encontrar la base de avanzada.



- Jarvis, perímetro de defensa. Que dos hombres permanezcan en la puerta y ocupad las torres de vigía. Sea lo que sea que encontremos ahí dentro, no quiero tener ninguna sorpresa al salir de ahí.



Sus hombres ocuparon los puestos asignados con la disciplina acostumbrada. Le llenaba de orgullo su velocidad de respuesta ante una orden y en las diferentes misiones en las que habían trabajado juntos había conseguido ganarse su confianza hasta tal punto que las cumplían al momento sin cuestionarlas.



El panorama que encontraron al entrar fue desolador y nauseabundo. Las paredes estaban bañadas en manchurrones espesos de sangre, había cuerpos despedazados por todas partes y al inspeccionar el resto de estancias del complejo, el panorama se repetía una tras otra. La única sala que no mostraba ese aspecto era la de comunicaciones, donde encontraron al operario de la radio sobre la mesa y mostraba los mismos síntomas de la tripulación de la nave en la que habían llegado al planeta.



Bzzzzzzzt…. Cabo Edwin tenemos contacto en las puertas, necesitamos ayuda!!!!!

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- Brujo Urien-endil, hay novedades sobre los mon-keigh en el sarcófago de Uthu. Han llegado mas de esos idiotas. Deberíamos acabar con todos ellos antes que causen mas problemas y lo arruinen todo. Esos estúpidos animales no tienen ni idea del daño que causan.



- No es eso lo que desea el vidente, exploradora. Las hebras del destino se han mostrado claras en ese aspecto, y no podemos dudar de la decisión de Xhal-as-Nuir.
 
 
 
El tono del brujo no dejaba lugar para mas quejas tal como noto la veterana exploradora, y tampoco ella deseaba contradecir la sabiduría de un vidente, pero cada vez que pensaba en socorrer a esos humanos una gran fuerza oprimía su pecho, cerca a donde guardaba la joya espiritual de su amado hermano.
 
 
 
- ¿Aun sientes su perdida no es así? - Preguntó el brujo.
 
 
 
- Así es... y jamas perdonare a los mon-keigh por su perdida. Pese a las ordenes de todos los videntes, preferiría verlos muertos por sus crímenes. Esa raza no merece existir brujo, lo sabes bien, son una plaga no mejor que los orkos, y aun así los ayudamos...
 
 
 
- Se bien de que hablas Ealandriel, pero nuestros sentimientos son totalmente irrelevantes. Los futuros alcanzados por los videntes están fuera de nuestra comprensión, eso es algo que incluso los que rehuís las sendas a favor de la vida del proscrito podéis entender perfectamente. La supervivencia de nuestra raza es el único futuro aceptable, incluso si para ello tenemos que ayudar a los humanos.
 
 
 
La expresión de la descarada exploradora era dura siempre que se refería a los mon-keigh pero Urien-endil era experto en tratar con las almas y la de ella no era ni mucho menos desconocida e inaccesible. Podía ver claramente el dolor que anidaba en su interior, el dolor por la perdida de un ser amado, con un vinculo mayor al que ningún humano podría llegar a imaginar. Así era el alma de los eldar, capaz de sentir de una forma inconmensurable tanto dolor como alegría y placer; era esta su maldición y su bendición, y en el caso de Ealandriel el dolor era sin duda alguna el dueño; un dolor que ella soportaba gracias a su ira y ansias de violencia. Sin duda alguna Khaine se manifestaba poderosamente en ella y no estaba lejos el día en que la exploradora retornada de su auto impuesto exilio y caminase la Senda del Guerrero en uno de los templos del mundo astronave. Eso, o mejor no pensar en el otro destino posible que la aguardaba. Uno demasiado horrible para desear pensarlo.
 
 
 
- Deberías entregármelo ya de una vez para poder unirlo al Circuito Infinito Ealan... - Esta vez el tono del brujo era mas amistoso y comprensivo. - Te torturas innecesariamente y pones en peligro su alma, deberías pensar en ello.
 
 
 
- No necesitamos que te preocupes por nuestras almas brujo, sabemos cuidarnos bien. Y no es momento para paternalismos. ¿Teníamos una misión no?¿Cuales son las ordenes para el asunto de los mon-keigh?¿Esperar que despierten a los olvidados y sufrir las consecuencias?
 
 
 
- No llegaran a hacerlo si podemos evitarlo. Reúne a tus compañeros e intercéptalos antes que se metan en problemas. Les ofrecerás una ayuda amistosa, y si eso no funciona los vigilareis y protegeréis desde las sombras, pero asegúrate que ni uno solo de ellos traspase el velo ilusorio de los tiranidos en torno a la entrada subterránea; si descubren que es falso podrían acceder a las cuevas y al sarcófago y no podemos permitirlo. Y otra cosa, uno de ellos ha sido elegido por Xhal-as-Nuir. Debe sobrevivir a toda costa y reunirse con nosotros en el antiguo Portal. Lo reconocerás por su heterocromia, algo bastante poco común entre su especie y muy llamativo. Llevaos los bípodes de exploración, necesitareis potencia de fuego si las cosas se ponen feas. Buena suerte.
 
 
 
La exploradora asintió con la cabeza y se marcho a cumplir las ordenes encomendadas.
 
 
 
- Crees que lograra controlar su odio y cumplir la misión? - La voz espectral del piloto carente de emociones inquirió al brujo cuando se hallaron de nuevo a solas en el puente de mando.



- Lo hará. Nunca ha fallado en una misión. Es rebelde, descarada e impetuosa, pero ante todo es leal a su raza y jamas antepondría sus deseos a una misión tan importante como esta. Confío en ella plenamente, lamentablemente no puedo hacerlo en que los humanos cumplan su papel en todo esto...



- Estamos llegando al punto establecido.



- Esta bien Thalas Xuin, que preparen mi transporte personal y una escuadra para acompañarme a solucionar el ataque al sarcófago antes que nuestro enemigo cause mas problemas a la misión de exploración... ella no debe saber que él esta detrás de todo esto...





RECORDAMOS: Este es el calendario de orden, para que todos tengamos todo clarito...







Niko, Dr Zaius y Garion, en éstos próximos días os incorporaremos al calendario, vale? Sí, sé que aún no os hemos puesto... calma, que saldréis jeje!



Bueno, y tras Vrykolakas es el turno de un tal Wolfen... er... anda, si soy yo! Jejejeje, el Martes por la noche está más que publicado jajaja! Ya sabes, toca ser coherente con el resto del relato jajaja!



Esperamos vuestros comentarios!



Saludos!

9 comentarios:

  1. No salieron en el documento los guiones de dialogo??? Que horror!

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    1. Se los acabo de poner yo...

      Lo que sí que no ha pasado es los acentos...

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    2. Culpable de las tildes, es mi gran pesadilla de siempre, mi unica falta de ortografia eterna...

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    3. Vrykolakas has captado la esencia de los personajes como yo la había imaginado, y ademas le has añadido mas entresijo al asunto. Mola como esta quedando el relato y como poco a poco la historia va tomando forma ^^

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    4. Por cierto, mi "parte" del relato no va a concluirlo, eh!

      Así que se terminará con una 2ª vuelta

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    5. Gracias Alpharius. Habias ofrecido una base muy buena sobre la que continuar como para dejarla ahi aparcada sin mas protagonismo. Afortunadamente pronto vuelve a tocarte y podra seguir donde debe jajaja.

      Wolfen ¿y si da para mas de dos vueltas y la gente se va animando? Al final le vamos a cojer cariño a los personajes y sera duro separarse de ellos prematuramente jaja

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    6. Bueno, eso dependerá... de lo que dé de sí el relato con lo que escribáis!

      Pero tampoco pretendemos que ésto sea demasiado largo, con 3 vueltas máximo sería bastante

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  2. Muy buena esta aportación, recogiendo hilos sueltos y creando otros nuevos

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