jueves, 25 de abril de 2013

[Análisis] Comenzando otros juegos (I)

Hola a todos!





Bien, lo prometido es deuda, y voy a comenzar por el principio... Cómo elegí un juego alternativo al Warhammer.



Como os he contado en alguna ocasión, casualmente yo me inicié en el Warhammer con 14 años, hace ya un poco más de esos mismos años (en concreto, 18), gracias a un amigo del instituto, que jugaba Altos Elfos. El chaval, ucraniano, se marchó a los USA con sus padres y me legó dicho ejército a su marcha, al año siguiente. Era todo un señor ejército aquel de Altos Elfos del año 95... Cuarta Edición.



Bueno, sigo que si no esto se eterniza... La cosa es que le di un poco más al Fantasy por entonces... pero sin comprar más miniaturas, ciertamente. Hasta que llegó la Universidad y tuve que vender dichas minis, primero para poder pagarme la matrícula y segundo porque me centré en los estudios.



Así es como llegamos al año 2006. Por entonces, las miniaturas eran un recuerdo de juventud en mi vida, y aunque en la Universidad había jugado en la sección de rol de la facultad, mi vida friki era casi nula, exceptuando el cine. Fue entonces cuando descubrí el Confrontation, de Rackham, gracias a un par de amiguetes de la Beleg Madrid.



Por aquel entonces el juego comenzaba su Tercera Edición (la primera salió en Francia en 2002) y lo cierto es que lo primero que me enamoró del juego fue, como ya imaginaréis, una de sus razas... los Wolfen de Yllia. Tanto mis dos amiguetes de la Beleg como yo compramos la Caja de Inicio de dicha Edición, Wolfen de Yllia vs Alquimistas de Dirz. Esta es:





La caja traía dos grandes colmillos Wolfen y a Onyx el Cazador por los licántropos, y a tres Guerreros de Dirz e Ysis la Víbora, por los Alquimistas.



Y por qué Wolfen, diréis? Bueno, siempre fui un gran lector de Mundo de Tinieblas (jugador de Vampiro pero más lector de Hombre Lobo) y los Wolfen eran las miniaturas ideales para todo aficionado a los Fianna en forma Crinos y las aventuras de Mari Cabrah...





Además, las miniaturas de la marca francesa, de un plomo de altísimo detalle y calidad, eran soberbias, caras eso sí, pero soberbias... el juego, de escaramuzas a 400 puntos oficiales las partidas, era rápido de jugar, y directo. Y no pudimos resistirnos al mismo, ni mis amiguetes ni yo...



- A favor del juego?


 Era rápido de jugar, miniaturas de plomo con excelente detalle, juego más o menos equilibrado.



- En contra?


Con el paso de los meses, la cosa se convirtió en una escalada de poder (ejército con novedad burra del mes = arrasatorneos (y no, no es lloro, era así) y partidas), algunas bandas pecaban de poco número de minis respecto a otras, la empresa se autoinmoló al final.



Y bien, seguiría comentando más cosas del juego pero... vamos a hacer ésto, por ser la primera parte, algo interactivo. Si queréis, preguntadnos aquí, en los comentarios, e intentaré responderos a todos, prometido! Y, si os gusta el tipo de entrada, la continuaremos mañana...



Os parece?



Como siempre, esperamos vuestros comentarios!



Saludos!

3 comentarios:

  1. Yo lo conocí por un amigo que se compró un troll para pintarlo. Poco después en la tienda de mi ciudad (es una ciudad pequeña) comenzaron a jugar, creo que era la segunda edición o estaban a punto de sacar la segunda: todo en francés (más tarde también en inglés).
    Lo mejor: las miniaturas y el juego en sí.
    Lo peor: como GW, salió a bolsa... y se fue al garete porque no sólo hizo lo del bichoburrodelmes (que ratifico), es que se pasaron a las miniaturas de plástico prepintadas cuando el gran reclamo del juego eran las miniaturas.
    PD: Empecé con Leones, los vendí y me pasé a Drunes y aún tengo ese ejército, cinco wolfen (sólo por pintarlos merecía la pena comprarlos) y algunas minis de mid-nor.
    Molaba. La bolsa debería estar prohibida :(

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    1. Ya te digo!

      Lo cierto es que fue una cagada enorme la salida de la Cuarta Edición... se acabó con las cartas y se pasó a la "goma" premanchada

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  2. Lástima. las miniaturas de Confrontation siempre me llamaron la atención, pero cuando me enteré que eran prepintadas mi interés decayó.

    Así acabó.

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