viernes, 19 de julio de 2013

[Relato] Historia de los Tiránidos V, por Burronoide

Hola a todos!





Tras un parón veraniego, nuestro lector Burronoide ha seguido enviándonos su relato propio, en donde nos explica su visión del origen de los Tiránidos! Estas son las nuevas entregas:



La juventud del universo:

 

Sin embargo el “descanso” evolutivo de los tiránidos no duró mucho tiempo (en términos galácticos). La falta de amenazas serias para los tiránidos les había permitido detenerse y progresar, perfeccionar sus sistemas y formas para convertirse en una especie más eficiente.

 

Pero con el paso de los evos el universo ya no era tan joven, los tiránidos habían sido unos de los primeros seres vivos y sus enemigos habitualmente eran inferiores, razas jóvenes y semidesarrolladas.

 

Y así fue durante un largo tiempo, solo el paso del tiempo, el hambre y los propios tiránidos habían sido verdaderas amenazas, la casualidad hizo que durante mucho tiempo los tiránidos no se encontraran con enemigos comparables a ellos pero al expandir su radio de acción un encuentro era inevitable. El tiempo había pasado y muchas razas habían progresado, el inmovilismo tiránido empezó a mostrar sus consecuencias: los enjambres eran más eficientes en su ambiente, pero ante las nuevas amenazas eran vulnerables.

 

Culminación del viaje tiránido:

 

El paso por las galaxias era un proceso lento, cuando las descomunales flotas enjambre alcanzaron las galaxias mas cercanas a la suya después de la guerra civil tiránida se disgregaron en millares de flotas secundarias que se desparramaron por las galaxias a gran velocidad. Pero acumular de nuevo los nutrientes necesarios para emigrar a galaxias nuevas no era algo fácil de conseguir.

 

De hecho la tendencia fue a repetir lo sucedido anteriormente, tras unos pocos millones de años todas las flotas se reunían de nuevo en una larga guerra civil que les permitía juntar toda la biomasa en nuevas superflotas descomunales para poder emigrar de nuevo.

 

Algunas retornaron a su galaxia natal por accidente y murieron por falta de nutrientes, otras no acumularon biomasa suficiente y murieron por el camino y el resto alcanzó nuevas acumulaciones estelares. Cuando dos flotas tiránidas, de orígenes cercanos o lejanos, coincidían en una misma galaxia tendían a llegar por extremos diferentes aunque no tardaban en enfrentarse entre ellas.

 

Cuantas mas galaxias alcanzaban más amenazas encontraban y empezaron a darse casos donde las flotas enjambre eran perseguidas y erradicadas. La necesidad de huir de una galaxia debido a enemigos superiores que aprovechaban la vulnerabilidad de las flotas tras terminar recientemente su viaje empezó a ser habitual, pero recolectar nutrientes suficientes antes de salir era normalmente una tarea imposible.

 

Los tiránidos se vieron de nuevo necesitados de un modo de desplazarse más barato y eficiente, sus posibilidades eran limitadas pero el intrínseco proceso adaptativo tiránido no tardó en despertar. El desplazamiento por gravitones era muy eficiente pero dependía de la gravedad de su destino para poder desplazarse y eso implicaba que si su objetivo era graviticamente limitado la energía a gastar durante el desplazamiento debía ser mayor.

 

La solución era sencilla aunque de aplicación compleja, los narvâles se reespecializaron para no centrar sus detectores gravíticos en una sola galaxia, si se utilizaban las fuerzas gravitatorias de varias simultáneamente el enjambre se podía catapultar e incluso le permitía cambiar de dirección el pleno trayecto al enlazar con nuevos cuerpos celestes. El sistema era equivalente al de un arco o una ballesta y les permitía trazar complejas trayectorias a un coste energético menor.

 

Ése fue también el origen de los narvâles vesiculares (debido a su aspecto), que captaban tanto la gravedad de su punto de destino como la de su punto de origen, creando una fuerza en sentido contrario que permitía un retroceso rápido del enjambre si se veía amenazado de forma inmediata aunque a su vez implicaba un coste mayor de energía para avanzar. Como consecuencia otra función de los narvâles vesiculares era la del quemado de nutrientes en casos de sobrenutrición.

 

La hibernación tiránida:

 

Otra adaptación para resistir mejor el viaje interespacial y para el ahorro de energía fue el letargo, las flotas empezaron a desarrollar un estado de hibernación profunda durante la cual los organismos permanecían en un estado de muerte corporal autoinducida. El ahorro energético era descomunal pues incluso los procesos homeostáticos más básicos quedaban detenidos, quedando conscientes solo unas pocas naves como los narvâles, algunas criaturas sinápticas (durante los viajes la mente enjambre dejaba casi de existir) y un pequeño y novedoso organismo: la cecrópica tiránida.

 

Estos organismos derivados de los narvâles eran frágiles y vulnerables, se componían de un conjunto de paneles membranosos y manchas de detección muy sensibles y se contaban a millares en las flotas, su función fue la detección de intrusiones entre los miembros del enjambre y avisar con estímulos sinápticos de cualquier problema durante la hibernación.

 

Además era este individuo el que tras aproximarse la flota a su destino avisaba para que el enjambre empezara a despertarse, aunque a veces llegaba a penetrar en la galaxia a bastante profundidad antes de reestablecerse por completo. Eso dejaba a los tiránidos expuestos ante posibles amenazas aunque el ahorro energético de la hibernación compensaba habitualmente dicho problema, pudiendo reaccionar a una velocidad mucho mayor de lo esperado en una flota tan descomunal.

 

Nomadismo galáctico, las galaxias intocables:

 

Con estas adaptaciones no tardaron en aparecer enjambres nómadas que se desplazaban de galaxia en galaxia, sin llegar ni siquiera a consumirlas parcialmente. Su ciclo vital pasó a consistir en la llegada a su objetivo, la adquisición de nutrientes suficientes como para emprender el viaje de nuevo, y la salida hacia una nueva galaxia en estado de profunda hibernación; ahorrando así enfrentamientos innecesarios o represalias por parte de los nativos.

 

Aunque no todas las flotas siguieron este sistema, ésta fue una era durante la cual el nomadismo prevaleció, el espacio se vio surcado de flotas que nunca llegaban a suponer verdaderas amenazas. Otros enjambres, mientras tanto, seguían su sistema de invasión más lento y exhaustivo, terminando con galaxias lentamente pero sin detenerse nunca y sin huir de sus posibles presas.

 

Con la evolución centrada en el dinamismo y la migración constante algunos enemigos  asentados en las galaxias no tardaron en darse cuenta de la amenaza y respondieron eficientemente, las flotas enjambre habían involucionado y su potencial bélico estaba en plena decadencia, se vieron superadas con relativa facilidad y empezaron a desaparecer. En el mapa aparecieron galaxias intocables, donde cualquier acercamiento tiránido era totalmente eliminado.

 

La era nómada terminó y flotas más lentas y mucho más eficientes las sustituyeron, y las galaxias intocables entraron bajo asedio.

 

La formación de verdaderas bionaves:

 

Durante el transcurso de las últimas edades las criaturas tiránidas se habían diversificado aún más, un incontable número de nuevas bioformas habían surgido y aterrorizaban a sus enemigos en tierra. Pero donde verdaderamente se lograban cambios que pasarían a la posterioridad era en el espacio, donde las cada vez más especializadas criaturas tiránidas adquirían tamaños descomunales

 

Este engrosamiento en las criaturas espaciales tenía una única y específica razón: en su interior se estaban generando verdaderos microclimas habitables, grandes cavidades con atmósfera artificial, de grandes dimensiones, con conductos y cavernas intrincadas de tamaños tanto minúsculos como comparables a los pasillos de un crucero de batalla, que recorrían su interior como un basto complejo vascular.

 

El proceso se había iniciado como una prolongación del desarrollo de las bionaves existentes, cuando las reinas norn empezaron a crearlas, algunas no se llegaron a desprender de ellas quedando unidas y siendo arrastradas por el espacio. Eso permitió a las monarcas del enjambre dedicarse a sus funciones sin tener que prestar atención a su desplazamiento y rumbo en el espacio.

 

La unión fue rápidamente explotada por la mente enjambre que no tardó en convertirla en un sistema de integración donde la reina quedaba semisumergida entre las rugosidades del tiránido de mayor tamaño.

 

Más tarde la integración se completó y las reinas quedaron encapsuladas dentro de las bionaves, el tiránido que transportaba a la reina norn pasó a ser un individuo independiente, se le llamó nave nodriza o nave enjambre, y en su interior se guardaban millares de tiránidos en formación y futuras reinas que maduraban y aprendían de su progenitora, y que pronto saldrían de la nave y se integrarían en el enjambre para formar nuevas naves enjambre.

 

Aquellos sacos que inicialmente habían surgido como mecanismos de homeostasis interna empezaron a ser habitados por tiránidos no adaptados a la vida en el vacío, variantes del protoguerrero, el gante y el devorador que cumplían funciones de limpieza, defensa y digestión. Las vesículas de líquido y gas se vieron sustituidas por microclimas respirables para que los nuevos habitantes internos pudieran sobrevivir. Y así nacieron las verdaderas bionaves.

 

Habitantes de las bionaves tiránidas:

 

Una de las criaturas que surgió en esos microclimas fueron los escatofagoides, una de las especies tiránidas mas pequeñas hasta la fecha. Se trataba de minúsculos organismos del tamaño de escarabajos que habitaban los conductos y tractos internos de las bionaves tiránidas, se podrían incluir dentro de la familia de los devoradores aunque habían abandonado su forma gusanoide perdiendo la mayoría de sus anillos y quedando apenas un centro quitinoso y resistente de unos pocos segmentos; esta conformación fue muy primitiva y databa de la época en que los microclimas aún eran muy primitivos y estos organismos se veían obligados a aislarse del exterior.

 

Los escatofagoides realizaban una de las más sencillas y humildes tareas en el interior de las bionaves, limpiaban los conductos internos y cámaras vitales de las naves y reciclaban la materia orgánica. A su vez servían de alimento a criaturas más grandes como los cazadores asesinos o las reinas norn.

 

Los cazadores asesinos fueron otra de las originarias criaturas en habitar los conductos cavernosos de las bionaves mas primitivas, pertenecientes a la familia de los protoguerreros (soldados) tiránidos éstas criaturas más pequeñas de lo habitual en esta familia se adaptaron a la vida en  vacío, a la falta de gravedad y a los estrechos pasillos y capilares. Con una mermada armadura quitinosa y una piel mucosa muy resbaladiza y pegajosa, podían reptar e impulsarse por todo el interior de las bionaves sin causar daños aunque pasaran por los lugares más estrechos.

 

Su función inicial fue la asistencia de las necesidades en el interior de las cámaras de cría aunque al desarrollar posteriormente músculos y agilidad pasaron a formar parte del sistema de defensa interno de las bionaves de la flota enjambre. Ágiles y veloces, aún les podemos encontrar hoy en día siendo la principal defensa de las bionaves contra las invasiones internas durante las primeras etapas de la intrusión.

 

Una criatura más tardía, perteneciente más bien a una sedunda generación de criaturas tiránidas,  fueron los tervigones. Aunque su tamaño les hacía más semejantes a la familia de los ifexes su verdadero origen estaba en los gantes. Los tervigones surgieron de la necesidad de combatir contra enemigos verdaderamente peligrosos que hubieran irrumpido en el interior de las bionaves de mayor tamaño, y que por lo tanto podían contener algunas vulnerables reina norn. Sin abandonar nunca el desplazamiento cuadrúpedo (aunque pudieran erguirse y sostenerse con las dos extremidades inferiores) los tervigones más primitivos tenían verdaderos caparazones de quitina totalmente impenetrables, además de poderosas cuchillas óseas en todas sus extremidades (para agarrarse mejor al suelo carnoso sin flotar) y unas poderosas mandíbulas. Otra de sus características fue la capacidad de engendrar algunas de las variantes de los escatofagoides más grandes, aunque con el tiempo las sustituyó por gantes adaptados a la ingravidez.

 

Otro punto importante de los tervigones fue la capacidad de adaptarse a la presencia de gravedad, pudiendo descender a la superficie de planetas cada vez más densos en esporas micéticas adaptadas a su tamaño; aparte de poder también engendrar gantes adaptados a las nuevas fuerzas gravitacionales.




Qué os parece?



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