viernes, 23 de agosto de 2013

[Relato] Historia de los Tiránidos. Interludio, por Burronoide

Hola a todos!





Cerramos el día, (o lo abrimos? uno se va a currar en apenas media hora) con el rescate de una sección olvidada.



Recordáis el relato sobre el origen de los Tiránidos que se estaba currando nuestro lector Burronoide?



Pues bien, ha regresado con más entregas, tras el descanso veraniego! Y ya nos las ha enviado, para que las vayamos publicando poco a poco... Esto es lo que nos ha dicho en su mail:



Hola!!!!!! Cuanto tiempo!


Siento la espera que he causado pero digamos que he estado débil de inspiración hasta ahora, sin embargo tengo ya listas un par de publicaciones que espero disfrutéis vosotros y los lectores de la web.


Un saludo y gracias por los ánimos, en serio, a veces uno no sabe si sus creaciones son del agrado del público.




Comenzamos con un pequeño Interludio que nos envía sobre la Diversificación de las Bionaves Tiránidas:




Diversificación de las bionaves tiránidas:

 

La aparición de verdaderas bionaves estuvo acompañada de una amplia diversificación de estas. Si hasta el momento habían aparecido solo unas pocas especies especializadas diferentes de tiránidos adaptados al espacio como el narvâl, el igneodomo, los drones y las cecrópicas, todos ellos compactos y sin cavidades internas,  la aparición de las naves enjambre y naves cavernosas trajo consigo una nueva materia prima para la mente enjambre, que las utilizó como base para una amplia familia de tiránidos.

 

A partir de las naves enjambre surgieron otras naves de estructura interna similar, en su interior vivía una población variable de tiránidos aunque las reinas norn no se desplazaron a este nuevo tipo de transportes. Estas bionaves eran ágiles, flexibles y muy desarrolladas, con aparato digestivo funcional y variados sistemas de supervivencia. Éste fue el origen de las naves kraken.

 

Las naves kraken surgieron originalmente como sacos digestivos habitables y almacenes de nutrientes, un método de nutrición que consistía en la absorción de materia prima de los planetas no totalmente digerida de modo que aunque suponía un ahorro de tiempo de tiranoformación la digestión debía continuar en el espacio, donde sus biofilms internos tenían una gran participación. Estas bionaves recibieron el nombre de bubolozoros, mientras que las de mayor tamaño que surgirían al poco tiempo y cuya función era, entre otras, la de absorción atmosférica recibirían el nombre de colosos espaciales.

 

Simultáneamente, otra rama de las bionaves kraken, que de echo son las mas conocidas hoy en día, asumieron un papel militar agresivo. Igual que originalmente apareció el gante como única criatura de entre los tiránidos, el kraken original era una nave depredadora basada en el combate cuerpo a cuerpo en el espacio, su funcionamiento era similar a las naves kraken ariete que encontramos hoy en día pues su actuación consistía sobretodo en agarrarse a la estructura enemiga y empezar a comer su interior. Este primer organismo, igual que la mayoría de los organismos originales, era aún primitivo comparado con las criaturas que hoy en día conocemos.

 

De los krakens básicos originales no tardaron en aparecer variantes especializadas, el ya nombrado kraken ariete (o ramsmiter, que clavaba sus fauces en las naves enemigas para iniciar una rápida absorción de su interior) o el kreken doomripper (que procedía agarrándose inicialmente con poderosos zarcillos tentaculares hasta romper la estructura enemiga antes de introducir sus prensátiles (prensiles) fauces en los restos. Otra de las naves kraken aparecidas en aquella época fue la deathburner aunque en aquel entonces su sistema de expulsión de ácido no se hallaba desarrollado todavía y sencillamente lo exudaba por toda su superficie habiendo de entrar en contacto con el enemigo para poder actuar.

 

Por último, uno de los tipos de naves kraken más grandes, de aspecto ligeramente distinto a los demás y por lo tanto habitualmente separado de tales clasificaciones fueron los demonios de vacío, que más tarde formarían la base de la familia de bioformas de mismo nombre. Los demonios de vacío eran rápidos y estilizados, semejantes a una especie de pico orgánico largo con tubos digestivos y recámaras a lo largo de toda su superficie.

 

Las naves kraken operaban alejadas del enjambre muchas veces como avanzadilla eliminando posibles amenazas contra sus preciadas naves enjambre, sustituyeron a las naves dron que pasaron a cumplir otras funciones.

 

Los drones se especializaron y generaron algunas variantes, aparecieron los escoltas dron que, densos y musculares aunque bastante más pequeños que las naves kraken, constituían la última defensa de las naves de mayor tamaño y sin capacidades bélicas. Las naves soldado o drones de guerra fueron una variante de estos últimos que se especializaron exclusivamente en la protección de las naves enjambre y a las reinas norn que viajaban en su interior, podían aterrizar en ellas adquiriendo una pose erguida; actuaban en enjambres inmensos superando a sus enemigos gracias a la superioridad numérica. Dependían exclusivamente de la mente enjambre careciendo totalmente de conducta instintiva, y por lo tanto quedando inertes si las criaturas sinápticas del enjambre eran destruidas.

 

Apareció también el metadrone, más desarrollado que los hasta ahora conocidos y que poseía unas capacidades sinápticas reducidas con las que podía dirigir a las naves soldado y alejarlas del enjambre principal en circunstancias especiales.

 

Por último, de los drones originales apareció una última variante, las naves dron de vanguardia. Rápidas y ágiles, las naves dron de vanguardia se convirtieron en las naves de exploración principales, sustituyeron a las naves menos especializadas que hasta el momento habían cumplido precariamente esta función. Operaban con independencia desarrollando potentes conexiones gravitacionales con el resto de la flota, lo que les permitía alejarse de las naves enjambre y el resto de naves sinápticas y alejarse como nunca antes los tiránidos de una flota habían hecho.

 

Su desarrollo era muy veloz y su capacidad de maniobrar en el vacío era casi insuperable, sin embargo tales adaptaciones las dejaba a merced de ataques físicos, pues carecían de caparazones u otras defensas con las que protegerse o contraatacar al enemigo; su estrategia ante estas amenazas sería siempre la evasión. Con el tiempo desarrollarían la capacidad de albergar bioformas en su interior propagando de ese modo criaturas tiránidas de avanzadilla en el espacio próximo, a su regreso las naves dron de vanguardia restablecerían conexiones sinápticas más completas para comunicar toda la información acumulada a la mente enjambre. El destino de estas naves era su inevitable pérdida en el espacio pues carecían de oportunidades de alimentarse ni repostar, una carencia que el enjambre era perfectamente capaz de asumir aunque en momentos de necesidad prefería devorarlas a su regreso para no perder preciada biomasa.

 

De forma mucho más tardía aparecerían los cruceros tiránidos, de gran tamaño y potencia de fuego, provenientes de naves enjambre subdesarrolladas. Sin embargo éstos se explicarán detalladamente en la posterioridad del relato

 

Un salto en la terraformación tiránida:

 

Mientras en el espacio estos auténticos megalodones se desarrollaban y las flotas enjambre se internaban cada vez más en las galaxias que encontraban a su paso, siguiendo de cerca a los casi extintos tiránidos nómadas que aun se expanden dejando pequeños vestigios de su presencia; en tierra la terraformación tiránida hacía tiempo que había superado los sistemas digestivos básicos que en un principio se habían desarrollado.

 

Hasta el momento siempre se había desarrollado el proceso digestivo mediante la ingestión de alimento, tanto orgánico como inorgánico, y la síntesis de nutrientes de manera autótrofa. Estos procesos nunca se detendrían y seguirían siendo una parte esencial en el tratamiento de biomasa. Pero a escala planetaria pretender absorber toda la materia orgánica a base de ingestión es una tarea de tamaño casi inconcebible, el gasto de biomasa necesario para producir los suficientes devoradores y otras criaturas necesarias deja habitualmente exhausto al enjambre aunque después recupere toda la materia perdida. El objetivo de la mente enjambre era, desde hacía mucho tiempo, complementar los procesos digestivos individuales por un sistema catalítico de escala global.

 

Parte de este proceso ya se había logrado; como ya se había dicho con anterioridad, la terraformación tiránida se iniciaba en el planeta mucho antes de que la flota lo alcanzara, esto se debía a las interacciones gravitacionales producidas por la bionave narvâl, los terremotos y volcanes formados por éstas liberaban gran cantidad de gases aprovechables que aumentaban (levemente o no) la temperatura del planeta, además de producir impactos destructivos en la civilización que pudiera habitar en el mismo.

 

A la llegada del enjambre tiránido parte de la oposición que la población indígena pudiera ofrecer habría sido neutralizada, Era entonces cuando los tiránidos se situaban en órbita baja y arrojaban de un modo espectacular millones y millones de esporas.

 

A partir de aquel momento se iniciaba la verdadera tiranoformación del planeta, en la cual la temperatura global se elevaba a valores tropicales y la fauna y flora natal sufría una verdadera transformación debido a gases y hormonas tiránidas.

 

El hongo tiránido:

 

Hasta el momento estos procesos se habían perfeccionado pero nunca se había logrado desarrollar un organismo capaz de elevar significativamente la producción del proceso. La mente enjambre había desarrollado criaturas cada vez más complejas utilizando material hereditario increíblemente avanzado y específico, sin embargo los resultados aunque habían sido muy significativos implicaban habitualmente el desarrollo de nuevas bioformas igualmente complicadas de alto gasto de biomateria.

 

La solución apareció con el desarrollo de criaturas simples, se produjo un organismo tiránidos que cumpliría a partir de entonces casi toda la función digestiva tiránida, un organismo un millón de veces más productivo que el devorador, el llamado “hongo tiránido” o espora terraformadora tiránida (espora tiránida para los amigos). Un organismo microscópico capaz de digerir la biomasa más básica, acompañado siempre de variedades destinadas a la digestión de biomasa más específica o más resistentes al ambiente. Igualmente el hongo tiránido cumpliría otras funciones igualmente importantes.

 

Las bases de la espora tiránida se encontraban en las primeras esporas arrojadas por los tiránidos más primitivos, que se desarrollaban y originaban a los devoradores. Este paso habías sido sustituido hacía mucho tiempo por métodos más fiables y había quedado enterrado en el código genético tiránido. La implantación de procesos digestivos en estas criaturas había originado un organismo de capacidades casi infinitas, que en suficientes cantidades podía trabajar a escala industrial. Por lo tanto durante el proceso de arrojado de esporas durante la terraformación tiránida, eran lanzadas desde las del sencillo hongo tiránido hasta las enormes esporas micéticas, con un contenido de ya formados gantes, devoradores y todo tipo de otras criaturas.





Y, en breve, otra nueva entrega, estad atentos!



Qué os parece?



Como siempre, esperamos vuestros comentarios!



Saludos!

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