domingo, 25 de agosto de 2013

[Relato] Historia de los Tiránidos, Capítulo VI, por Burronoide

Hola a todos!





Continuamos el relato sobre el origen de los tiránidos de nuestro lector Burronoide justo donde lo dejamos, tras las bionaves tiránidas!



La arcaica tiranoformación de un planeta:


Explicar con detalle el proceso de tiranoformación, o terraformación tiránida, es un asunto verdaderamente complejo. Ante todo describiré la terraformación en aquel entonces explicando los futuros desarrollos más adelante.


Sin embargo (como dijo Jack el Destripador) iremos por partes, tras el acercamiento de la vanguardia del enjambre y el inicio de lanzado de esporas de diverso tipo, el proceso empezaba de verdad. Comparativamente se lanzaba de momento mayor cantidad de esporas micéticas que de las del hongo tiránido pues mientras que hoy en día las capacidades de la espora tiránida son diversas y muy complejas, durante aquel periodo esta criatura microscópica solo actuaba, de momento, de un único modo: digiriendo y envenenando a los seres vivos del planeta.


Por lo tanto el planeta se inundaba de bioformas que iniciaban el cásico proceso de consumición de materia orgánica, devoradores, gantes, boros, tropos y otros tipos de bioformas cazaban y devoraban a todo ser vivo que entrara a su alcance, actuando en solitario o en manadas coordinadas. Entre ellas se encontraban los devoradores de magma, unas de las criaturas terrestres más grandes hasta ahora creadas que escavaban y perforaban la corteza terrestre, ayudados de otras criaturas como el mántifex de profundidad y los enjambres de devoradores denominados enjambres tuneladores.


Éste proceso ocurría en centenares de miles de lugares por todo el globo, desestabilizando la corteza rocosa del planeta y generando innumerables volcanes que expulsaban gran cantidad de gases aprovechables y de efecto invernadero. Millares de devoradores acudían a ellos anegándolos y formando estructuras tubulares llamadas tubos fumarola, donde muchos de estos gases eran aprovechados o modificados.


Era en estos sitios donde se iniciaba un proceso crítico para la tiranoformación, los devoradores especializados de los tubos fumarola segregaban gran cantidad de hormonas, gases y esencias a la atmósfera que cambiaban el comportamiento del enjambre. Las bionaves, al detectar el cambio, en vez de arrojar mayoritariamente esporas micéticas procedían a inundar la atmósfera de esporas terraformadoras tiránidas que empezaban a recubrir el planeta a gran velocidad.


El efecto se multiplicaba al lanzar hormonas las propias naves de modo que al final todo el planeta quedaba inundado por una amalgama de olores y gustos alienígenas que incitaban a los tiránidos a emigrar por todo el globo y buscar refugios de materia orgánica.


Al ser un organismo bastante simple el hongo tiránido podía ser producido por la mayoría de otros tiránidos, formándose de manera habitual chimeneas en los caparazones de los tiránidos más grandes desde donde se expulsaban en grandes nubes.


También aparecieron los venóntropos, los biovoros arcaicos y los devoradores esporulados, similares a hongos que crecían pegados al suelo, y gran cantidad de variantes en todas las familias de tiránidos especializados únicamente en la generación de estos organismos.


Tiranoformación arcaica avanzada:


Cuando el hongo arraigaba en un ser vivo procedía a reproducirse a gran velocidad inundando al organismo huésped hasta matarlo, su gran resistencia le permitía ser transportado y actuar en ambientes adversos con efectividad reducida, aunque no tardaron en aparecer variedades específicas para estos casos. Además podía transmitirse con facilidad por ingestión pasando de flora a herbívoros y de estos a carnívoros colapsando las cadenas tróficas y rompiendo los ciclos vitales de los ecosistemas. Solo los tiránidos segregaban feromonas que inactivaban al hongo y le inducían a su apoptosis, siendo inmunes a los efectos del hongo.


Aunque al reproducirse en tales cantidades era habitual el efecto autoinmune y algunos tiránidos morían atacados por el hongo, esto no preocupaba a la mente enjambre pues tales especies eran siempre menos efectivas y desaparecían ahogadas por las variedades estables. Además al final de la tiranoformación todos los tiránidos del planeta morirían para convertirse en preciada biomasa, que sería absorbida y engrosaría una vez más las reservas energéticas y estructurales del enjambre.


Al iniciarse el proceso digestivo a nivel planetario la materia orgánica se empezaba a acumular, las hormonas segregadas a la atmosfera tenían efectos de crecimiento leves que inducían a toda la fauna y flora del planeta a desarrollarse más de lo normal. El sistema permitía la manipulación de la vida local para que trabajara a favor de los tiránidos produciendo nutrientes y sintetizando materia orgánica a partir de inorgánica.  Este efecto sería posteriormente desarrollado a gran escala y sería ejercido directamente por el hongo tiránido. Sin embargo tal efecto no estaba muy trabajado y su incorporación a la terraformación implicaba procesos más complejos de lo esperado.


Con tales catástrofes medioambientales las cadenas tróficas se desestabilizaban y la vida se colapsaba, al llegar a su límite las poblaciones acuáticas sufrían un rápido proceso de autrofización, seguido de procesos pantano en tierra firme en los que la mayor parte de su población desaparecía para convertirse en pasto de descomponedores y transformadores. El hongo tiránido hacía caer las poblaciones de animales de mayor tamaño desapareciendo muchas de las especies indispensables para la estabilidad de los ecosistemas.


En poco tiempo la flora y la fauna del planeta empezaban a morir, no era un proceso exacto pues cada criatura podía tener cierta resistencia a ese hongo. Allí entraban en acción todas aquellas criaturas cuya función era la de acabar con todo ser vivo: devoradores, gantes, maes, ifexes, tropos y boros se alimentaban con voracidad.  Hay que destacar que el hongo tiránido necesitaba, aparte del estímulo sináptico de la mente enjambre, otros factores para poder activarse y alcanzar todo su rendimiento: en primer lugar al ser una criatura simple necesitaba una ausencia total de transmisiones electromagnéticas y de cualquier otro tipo que no provinieran de la mente enjambre; requería además unos valores especiales de presión, temperatura, acidez, etc.  Y por último un alto contenido de compuestos oxigenados.


Todos estos factores acostumbraban a faltar en planetas de vida inteligente o hiperdesarrollada (como son los propios tiránidos) y por lo tanto el hongo tenía en ellos un rendimiento mucho menor.  Sin embargo si se daban estos factores la atmósfera se llena con un nuevo contenido de esporas para hongos tiránidos específicos y adaptados para sobrevivir en ese tipo de condiciones extremas.


Una vez el hongo alcanzaba su máxima productividad y el mundo se veía inundado de bioformas tiránidas devorativas, se empezaban a formar las piscinas de digestión. El recién modificado clima planetario desataba enormes tempestades que afectaban a la totalidad del globo planetario y arrastraban buena parte de la materia orgánica en estado de descomposición hacia las cavidades y depresiones naturales, donde se acumularían en gran cantidad. En estos lagos y charcos de formaba una bicapa celular tiránida que envolvía el líquido en su interior, y que adquiría un aspecto de saco o colchoneta, se formaban pequeños nódulos o granos en su superficie de contacto con el suelo cuya función sería a partir de entonces la segregación de encimas digestivas, ácidos y bases de gran agresividad que desmenuzarían la materia orgánica en bloques básicos durante las diferentes etapas de descomposición controlada.


A su vez los organismos tiránidos se verían atraídos por estas piscinas, vomitando en ellas el material digerido antes de volver a su función de devorar, todas estas criaturas tendrían a partir de entonces una función doble, por un lado cazaban y comían a los supervivientes y los cadáveres y por la otra transportaba toda la biomasa a las piscinas de digestión. Algunos organismos menos complejos en vez de vomitar el contenido de sus estómagos se sumergían en esas aguas hipercáusticas para ser a su vez digeridas.

Además, cuando un organismo tiránido se vía inutilizado por accidente o por la guerra se dirigiría también a las piscinas para ser digerido, y de hecho todos los tiránidos terrestres desarrollarían un reloj interno natural que les induciría a seguir ese camino, pues habrían terminado ya su vida útil.


Las piscinas como grandes digestores:

  

En poco tiempo las piscinas de digestión alcanzaban el tamaño de océanos y se desplazaban y fusionaban en enormes y grandes bloques capaces de hundir continentes. En ellas las secreciones causticas deshacían la mayoría de los materiales en cuestión de minutos y pocas criaturas eran capaces de vivir en su interior.


Y sin embargo la vida existía, la guardia de enjambre se asentaba en las orillas pudiendo aguantar durante breves periodos de tiempo la inmersión en las piscinas (habiendo suprimido la mayoría de órganos blandos exteriores, como son los ojos, por otras estructuras más resistentes). Sin embargo los verdaderos habitantes de las piscinas eran, y siguen siéndolo actualmente, los plasmadontides, derivados del mántifex aunque considerablemente más grandes que ellos, que cumplían la función de protección y la recogida de tiránidos muertos y deshechos de los alrededores.


Un último ser, sin embargo, apareció brevemente junto a los plasmadontides. Fue el kraken tirano, una criatura cuyo tamaño solo podía ser aguantado por los océanos más bastos y cuya función fue durante mucho tiempo la absorción atmosférica y la destrucción de las amenazas más peligrosas. El kraken tirano fue con el tiempo eliminado en las flotas más avanzadas sustituyendo sus funciones mediante otros procedimientos, sin embargo en algunas flotas enjambre primitivas aún se le puede observar. Además, esta criatura proveniente del cárnifex, creó una nueva familia de tiránidos de grandes dimensiones y movilidad acuática (o terrestre) fácilmente reconocible por sus tentáculos y caparazones alargados y a veces espirulados. De él proviene el kraken tiránido, el nautilo y el kraken del planeta Fenris.


Retorno al espacio:


Y cuando la mayor parte de materia orgánica había sido digerida los colosos espaciales iniciaban su función de desatmosferizar el planeta, mientras que algunos bubolozoros descendían a tierra y liberaban un último cargamento de devoradores.


Los bubolozoros se situaban cerca de las piscinas de digestión e iniciaban una absorción primaria de la biomasa, más tarde ascenderían de nuevo al espacio avisando del estado de los nutrientes. Ante esta confirmación los colosos redoblarían sus esfuerzos mientras que en las piscinas, la falta de presión induciría a la aparición de una primitiva y subdesarrollada criatura: la torre capilar.


Las torres capilares ya existían pero con el tiempo su formación cambiaría: hasta el momento se trataba de unas prolongaciones tentaculares desprendidas por las naves que absorbían desde el espacio todo el contenido de las piscinas de digestión, sin embargo el simple peso de tales bioconstrucciones tendía a tirar de las bionaves hacia el planeta obligando por lo tanto a cesar el proceso para una recolocación del enjambre. El desarrollo de la torre capilar como una criatura terrestre independiente permitiría solucionar tales problemas formándose la estructura des de el suelo, fusionándose más tarde con las prolongaciones orgánicas de las bionaves en pleno espacio como enormes cordones umbilicales.


Por el momento, sin embargo, la criatura estrellada y segmentada era un anclaje, su posterior crecimiento se daría en pocas décadas dándose su desarrollo a partir de ese momento. Crecía en ciertos puntos de la superficie de las piscinas de digestión formando unos curiosos cráteres visibles desde el cielo, y mientras los tentáculos descendían las torres capilares se moverían y desplazarían hasta coincidir ambas estructuras y fusionarse para a continuación iniciar la adsorción de los nutrientes hasta  vaciar las piscinas.


Durante este proceso ya no quedaban seres vivos en el planeta, los tiránidos habían sido digeridos junto con el resto de materia orgánica aunque algunos más valiosos hubieran reptado hasta los bubolozoros para ser extraídos. Tal circunstancia era rara y circunstancial prefiriendo la mente enjambre el reciclaje de la materia orgánica.


Tras un reconocimiento final llevado a cavo por drones y naves kraken la flota enjambre partiría de nuevo hacia una nueva fuente de recursos, dejando detrás de sí un planeta yermo sin atmósfera ni océanos, con la tierra mermada y reducida a simples despojos cuyo aprovechamiento requeriría más gasto que beneficio.





Qué os parece?



Como siempre, esperamos vuestros comentarios!



Saludos!

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