jueves, 5 de septiembre de 2013

[Relato] Historia de los Tiránidos, Capítulo VII, por Burronoide

Hola a todos!





Continuamos el relato sobre el origen de los tiránidos de nuestro lector Burronoide justo donde lo dejamos, esto es lo que nos comenta sobre su nueva entrega:


Tengo unos nuevos capítulos terminados, voy escribiendo y lentamente la historia se forma ante mi, siento si algunas ideas se alejan de lo que la gente prefiere de los tiránidos, pero no se preocupen, todo está justificado y juro que si la raza se dispersa volverá a su camino, los genestealers llegarán, igual que todo lo demás. La historia se construye sobre si misma y espero que todo el mundo la disfrute.
 
 
 
Aquí os dejamos con la continuación:
 
 
 

Mundos muertos:

 

 
El paisaje que los tiránidos dejaban tras si era desolador, unas tierras yermas infinitas, fríos desiertos surcados de desgarros producidos durante la guerra entre los tiránidos y la naturaleza indígena. El suelo estaba agrietado debido a la acción de los devoradores de magma, pero también de otras criaturas más pequeñas cuya función fue la de excavar y dar porosidad al suelo, para que sus nutrientes puedan ser absorbidos mejor. Un suelo lunar con cráteres donde las piscinas de digestión más grandes han acumulado toda la vida del planeta, cavidades lisas por los ácidos, la presión y el calor de las reacciones químicas allí generadas.

 

 
Además de grietas y conos volcánicos apagados, las tierras devastadas presentaban los restos fragmentarios de las enormes torres capilares, espinas del mundo, columnas de sílice tumbadas en el suelo a lo largo de quilómetros, los restos coralinos de las factorías tiránidas, de las torres chimenea y de los órganos tiránidos.

 

 
Cuando la piscina digestiva era vaciada, las partes orgánicas de la torre capilar eran a su vez absorbidas, dejando un esqueleto de sílice que se astillaba con facilidad, derrumbándose al suelo por el simple efecto de la gravedad dejando quilómetros y quilómetros de esqueletos tumbados, aunque a veces tales monumentos quedaban erguidos como recuerdos del paso tiránido, inmutables por la falta de atmósfera y del calor del planeta.

 

 
En sus etapas finales de vida, el hongo tiránido formaba colosales estructuras fungiformes diamantinas, enormes aunque a la vez finas, que una vez alejado el enjambre aún pervivían en el horizonte planetario.

 

 
Y eclipsando a veces estas estructuras de gran tamaño quedaban los caparazones de las descomunales bioformas tiránidas que anduvieron por la tierra, esqueletos de quitina del tamaño de continentes, picados por los ácidos digestivos y la corrosión atmosférica. Estos biotitanes tuvieron funciones tanto agresivas como alimentarias, transportando factorías tiránidas a sus espaldas o trasladando en su estómago una piscina de digestión. Los tiránidos habían desarrollado caparazones y sustancias capaces de sobrevivir en situaciones extremas, tan complejas que ni ellos mismos podían reabsorber.

 

 

Estos monumentos titánicos a los tiránidos se conservarían durante mucho tiempo, hasta que un meteorito los pulverizara o un pulsar lo agrietara con una onda de choque. En un mundo por donde hubieran pasado los tiránidos ya no quedaba atmósfera, desde el espacio los gases habían sido drenados y licuados a bajas temperaturas y altas presiones.

 

 
Durante el día se veían las estrellas, por la noche también. El cielo no era azul ni rojo, y los meteoritos impactaban impunemente. No había viento, ni desgaste. Solo eternidad.
 

 

La era de los titanes:

 

 
Con tales desarrollos extendiéndose entre las flotas enjambre, los tiránidos adquirieron un nuevo ímpetu que las empujó a enfrentarse a amenazas que hasta el momento habían evitado. Las flotas enjambre avanzaron cruzando las galaxias, sobreponiéndose a todos sus adversarios por la fuerza y la evolución. Ninguna raza consiguió imponerse a la plaga que acosaba todo su universo conocido.

 

 
Con la tiranoformación en pleno desarrollo y el hongo ganando importancia en el sistema orgánico tiránido, la obtención de nutrientes se convirtió de nuevo en un impulsor de la expansión. La biomasa obtenida superaba de nuevo las capacidades acumulativas de la especie. Pero ante un aumento tan progresivo las flotas se adaptaron aumentando el tamaño de sus bionaves y el número de sus individuos. Ese fue el inicio de una era en la que dominaron los grandes monstruos, donde los tiránidos cambiaron y se diversificaron de nuevo en millares de especies. A esa época se la llamó la era de los titanes, una etapa en la historia de los tiránidos en la que predominaron las criaturas más grandes jamás creadas, el exceso de biomasa permitió la génesis de auténticos megalodones que empequeñecieron a los colosos espaciales; una época en la que aparecieron los primeros verdaderos biotitanes.

 

 
La era de los titanes finalizó, igual que finalizo la era de las flotas nómadas, sin embargo comprendió una larga etapa en la que aparecieron y se extinguieron millares de variantes dentro de la raza tiránida. Algunas nunca cambiaron y adoptaron mecanismos de supervivencia diferentes, mientras que otras se sumergieron en el nuevo universo biológico descubierto. Y con posterioridad los descendientes acumularían las mayores victorias evolutivas conseguidas durante esta era.

 

 
Las flotas enjambre se volvieron lentas, imparables en su lentitud, penetraron en las que hasta aquel momento se habían considerado galaxias intocables y arrollaron las débiles civilizaciones que allí vivían. Fue una época en la que surgieron muchos callejones sin salida dentro de la raza pero en la cual la mente enjambre aprendió a combatir con los máximos efectivos y con los mayores recursos.

 

 
De nuevo las flotas enjambres más poderosas empezaron a perseguir a aquellas de desarrollo diferente, mientras que estas aprendieron a derribar a las bestias espaciales más descomunales. Allí se desarrollaron grandes avances, los  biotitanes, las bionaves multipotentes y los torpedos tiránidos: enormes sanguijuelas habitables capaces de introducirse en las naves y vomitar en ellas enormes cantidades de bioformas, que inundaban el interior de las naves enemigas. Mientras que las bionaves enjambre adquirieron fauces capaces de engullir casi cualquier objeto espacial.
 

 

Los desarrollos de la era de los titanes:
 

 

Numerar la variedad de naves surgidas en aquella era requeriría un libro de muchos, muchos capítulos. La era de los titanes fue una época donde la raza cometió multitud errores y abandonó muchos de los progresos logrados. Buena parte de las flotas se alejaron de lo que nosotros conocemos actualmente como tiránidos, quedando solo unos pocos reductos que permanecieron inmutables ante el cambio.

 
 

Donde más se dio el cambio fue en el espacio, apareció de forma relativamente simultánea una bionave multipotente, capaz de actuar como cualquiera de las naves del enjambre. La mente enjambre de aquellas flotas supuso que una unificación permitiría una mayor potencia global, además de simplificar la gestación de los individuos. En poco tiempo el geomo (como se llamó a aquella criatura) pasó a engrosar las flotas hasta erradicar el resto de bionaves.

 

 
Las capacidades del geomo eran tan grandes como desarrollado fuera el enjambre, sus mecanismos de defensa y ataque podían abatir cualquier enemigo que se encontrara. Además se abandonó en parte el sistema de terraformación tiránido por la ingestión directa de los nutrientes por parte del geomo. Estos megalodones podían aterrizar en un planeta y estarse siglos devorándolo, ingiriendo roca y piedra y enfriándolo hasta que podía ser totalmente destruido.

 

 
Con el geomo aparecieron los conductos tiránidos, enormes tubos de miles de quilómetro de diámetro y años luz de longitud, no tenían función y sencillamente perseguían a las flotas absorbiendo los restos de planetas destruidos y rastros orgánicos que los geomos dejaban tras sí. Al ser pobremente  nutritivos y ser considerados parte del enjambre los conductos eran invulnerables a cualquier ataque por parte del resto de tiránidos, vagando por el espacio como enormes gusanos espaciales.

 

 
Y os preguntareis: ¿Aparecieron criaturas del tamaño de continentes o planetas? Las hubo, y su mera respiración arrasaba civilizaciones.

 

 
En el otro lado del universo aparecieron los pericosmos, que podían ser vistos en la escala galáctica devorando soles y agujeros negros.

 

 
Otras flotas no siguieron el camino de los geomos o los pericosmos, hicieron evolucionar a todos sus individuos por igual para poder competir con el resto de flotas aumentando de tamaño y complejidad. Narvâles titánicos surgieron junto con una nueva generación de naves nodrizas y bionaves kraken de tamaño inconmensurable. En su interior los tervigones y los cazadores asesinos se convirtieron en verdaderas monstruosidades de gran tamaño mientras que las reinas norn pasaron a tener verdaderos problemas para gestar tamañas criaturas.

 

 
Sin embargo donde más se hizo notar el aumento de tamaño de estas flotas fue en tierra firme pues entre las bioformas guerreras aparecieron los verdaderos biotitanes. Guerreros del tamaño de rascacielos, de ciudades andantes de músculos y garras. Del cárnifex apareció el hieródulo y el viciator mientras que de la familia de los gantes apareció la familia de los fantes, cuyos miembros más famosos son el hidrafante y sus primos pequeños el hierofante y el tiránifex.

 

 
De la familia de las gárgolas aparecieron las arpías, las harridan y los vituperáptores ancestrales mientras que de la familia de los boros apareció el exocrino primitivo. De la familia del devorador apareció el haruspex y de la de los maes el malefactor, el viragon y su acompañante de mayor tamaño, el hirodrilio. Muchas de estas criaturas tuvieron la clásica conformación de manada con sus bioformas prime, actuando como si fueran sencillamente tiránidos menores.

 

 
Todos estos biotitanes fueron creados en aquella época aunque muchos de ellos difieren de lo que son actualmente, pues en muchos casos las criaturas han tenido que cambiar y adaptarse, incluyendo nuevos desarrollos (las armas simbiontes aún no estaban desarrolladas y los proyectiles utilizados eran muy primitivos) y modificando funciones y conducta. Algunos fueron sencillamente criaturas que generaron las bases de los biotitanes actuales.

 

 
Con los biotitanes apareció también un nuevo modo de alimentación que, en casos muy extremos, si la mente enjambre consideraba que el planeta entero era aprovechable, procedería utilizando un método más agresivo que la tiranoformación: al planeta se arrojaría una bioforma tiránida extraña, que sería protegida a toda costa por las legiones de biotitanes, se la denominó aguijón tiránido. El aguijón era un monstruo enorme dotado de garras, inteligencia y un enorme tentáculo carnal hipercomprimido. El aguijón tiránido hundía el tentáculo en el suelo y perforaba la corteza planetaria alojando en su interior una semilla hiperadaptada y de carácter biometálico.

 

 
Varias de estas semillas eran alojadas por todo el planeta ya que su probabilidad de éxito era baja. Utilizando el propio calor planetario la similla germinaba y extendía, en un par de segundos, una red de contención magmática por todo el núcleo planetario. Si se completaba el proceso ya nada impedía un hiperdesarrollo acelerado en el que se formaría una única criatura del tamaño del planeta, que lo despedazaría y devoraría en un par de semanas. Si se daba el raro caso de que se finalizara el desarrollo completo, el megalodón planetario sufriría escisiones longitudinales que darán lugar a larguísimas bionaves tiránidas totalmente funcionales, mientras que si el desarrollo era parcial, el resto de naves despedazarían al megalodón planetario y lo devorarían.

 

 

Con el paso del tiempo las flotas titánicas se estancaron y quedaron desfasadas, para los tiránidos de menor tamaño las criaturas más grandes se convirtieron en un verdadero festín y las persiguieron con gran voracidad.

 

 
Y la era de los titanes llegó a su fin, las flotas tiránidas más pequeñas persiguieron y acabaron con los titánicos enjambres de megalodones. Los torpedos tiránidos los devoraron por dentro mientras que los kraken se pelearon por los restos; y solo las flotas más alejadas, poderosas o que supieron pasar desapercibidas sobrevivieron y se sumergieron en el espacio desconocido.

 

 
La era de los titanes tuvo sin embargo varias repercusiones positivas, globalmente, las galaxias intocables fueron arrasadas y aparecieron muchos nuevos avances evolutivos, como pueden ser los biotitanes o los torpedos tiránidos.
 
 
 
 
Qué os parece?
 
 
 
Como siempre, esperamos vuestros comentarios!
 
 
 
Saludos!

No hay comentarios:

Publicar un comentario