viernes, 13 de septiembre de 2013

[Relato] Historia de los Tiránidos, Capítulo VIII, por Burronoide

Hola a todos!





Continuamos el relato sobre el origen de los Tiránidos de nuestro lector Burronoide, justo donde lo dejamos!



Los deterodios, tiránidos devoratiránidos:


Con los titanes vencidos y casi erradicados, las flotas enjambre supervivientes, extendidas por un volumen de universo descomunal, volvieron al pasado. Se recuperó el progreso perdido y gracias al robo de genes muchos de los desarrollos de la era de los titanes se conservaron.


Muchas flotas se habían convertido en cazadores de gigantes y tuvieron que adaptarse de nuevo a los sistemas convencionales. Sin embargo algunas conservaron las capacidades cazadoras y desarrollaron ciertos sistemas capaces de detectar vida…utilizándolos para detectar la presencia de otras flotas pudiendo desplazarse hasta ellas y emprender nuevas batallas.


Tales flotas progresaron pues el alimento dejado por la era de los titanes era abundante y en muchos casos fácil de cazar. Así comenzó devoratio, las flotas que se especializaron en cazar tiránidos. Tal especialización llegó a tal extremo que se perdieron las capacidades de asimilación de alimento de otras criaturas que no fueran tiránidos, quedando estas flotas en desventaja respecto a las civilizaciones espaciales.


Los tiránidos que asumieron el sistema devoratio erradicaron cualquier oposición, quedando solo ciertas variedades concretas capaces de alimentarse de este modo. La subespecie tiránida que asumió el control absoluto del sistema devoratio fueron los deterodios, que aún existen actualmente.


Los deterodios rehuían el contacto con otras civilizaciones, abandonaron los sistemas de tiranoformación y se especializaron en la persecución y la guerra en el espacio. Tales flotas persiguieron, y actualmente siguen persiguiendo, al resto de flotas enjambre muchas veces atacándolas en medio de viajes entre galaxias o cuando estas son más vulnerables: por la retaguardia en combates contra otros seres vivos, destruyendo las flotas que están en pleno proceso de terraformación tiránida y lanzando luego sus tiránidos devoratiránidos a la superficie del planeta para devorar al hongo tiránido y las bioformas allí activas, y apropiándose de las piscinas de digestión que la otra flota haya construido.


El resto de flotas enjambre consiguieron más tarde la capacidad de esconderse mejor de los deterodios llegando a cierto grado de equilibrio. Los deterodios más subdesarrollados se autoconsumieron por falta de nutrientes mientras que aquellos más evolucionados iniciaron con el resto de flotas una competición por el desarrollo de la detección y el ocultamiento.


El sistema devoratio consiguió purgar de nuevo la especie, y los deterodios  consiguieron reunir en un espacio más reducido a los tiránidos, que una vez más se dispersaron, pero esta vez hacia direcciones más concretas.


Regreso a los sistemas base:


Y mientras todo el universo se estabilizaba, las flotas tiránidas que nunca adoptaron la conformación titánica, el sistema devoratio o que sencillamente pudieron dar marcha atrás a su escala evolutiva, recuperaron sus orígenes.


A lo largo y ancho de todo el universo conocido muchos tiránidos involucionaron a los sistemas anteriores a la era de los titanes, tales procedimientos se pudieron lograr gracias a las amplias bases genéticas que los tiránidos conservaron mayormente inmutables, solo las especies más alejadas del tronco central y más especializadas fueron incapaces de recuperarse pues las mutaciones de su material genético se alejaron demasiado de los estándares tiránidos.


Así pues con un progresivo cambio de lectura muchas flotas se reencauzaron, aunque nunca, ninguna de ellas, desecharon los avances obtenidos durante la era de los titanes, guardándolos en su arsenal genético para usarlos en momentos adecuados. Así, si los tiránidos se veían superados en fuerza podían recurrir a los costosos biotitanes de nuevo y hacerlos andar una vez más.


Los tiránidos habían aprendido mucho de la era de los titanes, era en la que aparecieron también algunos avances de muy especial importancia, avances que más tarde cambiaron la raza.


Comunicación genética:


Seguro que hace tiempo que os preguntáis como una raza solitaria y aislada, con gran tendencia a las escisiones y a la dispersión consigue evolucionar en todas partes por igual.


Los tiránidos habían conseguido que sus avances fueran transmitidos entre flotas, evolucionando de forma similar en muchas flotas de forma casi simultánea aunque estuvieran muy separadas.


Este factor se lo debían al robo de genes.


Los tiránidos aprendieron hace mucho tiempo a identificarse entre ellos, eso no promovía que interactuaran entre ellos por comunicación gravítica o de cualquier otro tipo, ni inducía al apareamiento entre enjambres diferentes ni al intercambio de genes. De hecho solo tenía una única intención, la de conservar mejor el contenido genético obtenido.


Cuando dos flotas enjambre se encontraban acostumbraban a enzarzarse en grandes batallas o escaramuzas de desgaste, a veces el resultado no proporcionaba victoria alguna separándose las flotas y siguiendo su camino habiendo perdido algo de biomasa que era compensada con la extraída a la flota adversaria.


Los tiránidos identificaban entonces la biomasa obtenida como perteneciente a una especie cercana y por lo tanto más fácilmente compatible con su propio genoma, habiendo de modificarlo menos para incorporarlo.


Durante estas breves batallas los tiránidos intercambiaban pues los avances genéticos obtenidos y si la mente enjambre de cada una consideraba que una batalla mayor con su hermana era innecesaria la flota seguiría su camino.


Con el tiempo se desarrollaron además sistemas alternativos que buscaban robar los avances biológicos a otras flotas mediante sistemas más baratos y que no dependieran de la casualidad de encontrarse con ellas. Este fue el caso de las naves dron de vanguardia, cuya capacidad de alejarse del enjambre las permitía viajar y buscar otras flotas, tal búsqueda se haría al azar en un principio aunque más tarde se adoptaría cierto mecanismo capaz de detectar la presencia de otras flotas tiránidas. Una vez encontrado el enjambre enemigo  el enjambre principal enviaría un ramal cuya función sería atacar y huir de nuevo con la información genética. Con posterioridad las propias naves dron se perfeccionarían para cumplir también la función de ataque, pudiendo prescindir entonces de la separación de otras naves del resto de la tropa.


Por la razón expuesta anteriormente los tiránidos consiguieron mantenerse unidos como un conjunto de especies cercanas genéticamente, el aislamiento al que estaban sometidos habitualmente inducía a evolucionar cada flota por caminos distintos pero de forma esporádica los tiránidos conseguían fragmentos del código genético de tiránidos vecinos pudiendo de este modo estar a la altura de las demás flotas enjambre.


Estos suplementos genéticos se conseguían muy poco habitualmente por muy desarrollados que estuvieran los sistemas de robo o intercambio genético, y lo habitual es que durante miles de años, e incluso millones en las flotas más aisladas, no hubiera contacto con otros tiránidos.


Aparición de los gusanos de los ataúdes, bio-construcciones tiránidas:


Paralelamente al intercambio genético entre flotas enjambre, se estaba dando desde hacía cierto tiempo, poco antes de la era de los titanes, una nueva especialización en el procesamiento del material genético.


Los melántropos hacía tiempo que cumplían su función de recolección de material genético, pero su mecanismo era lento y requería de grandes cantidades de estas criaturas para ser eficaz. Cuando la absorción de biomasa era un proceso progresivo, la labor de los melántropos estaba adecuada al ritmo del resto del enjambre, pero con los avances en terraformación tiránida y el desarrollo del hongo tiránido el procesamiento del material genético usado por los melántropos no era suficientemente veloz como para cumplir su función.


Inicialmente se compensó la falta de velocidad con una mayor producción de melántropos pero tal sistema supuso un aumento del gasto nutricional del enjambre. La solución que encontró entonces la mente enjambre para igualar en velocidad al proceso de tiranoformación fue similar al utilizado por los bubolozoros, los melántropos ya no digerirían la materia orgánica en tierra, o no lo harían de forma constante, su labor sería a partir de entonces un proceso de recolección, avanzando tras las ofensivas y antes de que el hongo tiránido se activara. Los melántropos recogerían cadáveres y muestras tanto vivas como fallecidas de la fauna y flota del planeta atacado y en vez de procesarlas las almacenaría en su interior.


Los melántropos aumentaron de tamaño y se hincharon, y más tras su labor, almacenando en su interior las muestras requeridas. Como miembros de la familia de los tropos seguían flotando en el aire y mediante gran cantidad de tentáculos especializados identificaban cualquier objeto como posible muestra para el enjambre.


Posteriormente harían llegar las muestras a las bionaves, mayormente sin procesar y sin tener que gastar tiempo en la superficie preparando el material genético; mediante cápsulas antidegradativas o entrando en los bubolozoros que aterrizaban en el planeta. El procesamiento de las muestras pasó a hacerse en el espacio, durante los viajes, ganando así tiempo y reduciendo el gasto de recursos.


Mediante procesos complejos de selección, las muestras terminaban siendo transportadas a las naves enjambre, o naves nodrizas, donde residían las reinas norn. Allí unas criaturas derivadas del melántropo se hacían cargo de ellas, estas criaturas llamadas gusanos de ataúdes, devoraban las muestras y las procesaban sin descanso, uniéndose más tarde y depositando la papilla genética junto con las jaleas que los cazadores asesinos y otros habitantes de las bionaves tiránidas depositaban como alimento a las reinas norn.


Los gusanos de ataúdes habían perdido muchas de sus características como pertenecientes a la familia de los tropos, no necesitaban flotar demasiado dentro de las bionaves y se habían alargado adquiriendo el aspecto de retorcientes anguilas con los habituales tres pares de extremidades atrofiadas. Carentes de cualquier exoesqueleto de quitina, se hinchaban en abultados gránulos con sus órganos internos trabajando a toda potencia identificando aquellos componentes hereditarios de las muestras que podrían ser compatibles, útiles y aprovechables.


Las reinas norn ingerirían el material genético procesado junto con su alimento, y comprobarían sus capacidades incorporándolo en millares de puntos diferentes del propio material genético tiránido, en millares de criaturas experimentales llamadas bio-construcciones tiránidas.


Si alguna bio-construcción presentaba viabilidad y cualidades distintas a las habituales los gusanos de ataúdes los devorarían y reprocesarían el material genético para que las reinas norn lo probaran de nuevo, y tras muchos ciclos similares lo incorporaran de manera definitiva en los lugares adecuados del genoma tiránido.


Las bio-construcciones hervían en las bionaves enjambre, algunas convirtiéndose en estructuras y seres vivos habituales dentro de las naves enjambre. De hecho muchas de las criaturas presentes en las bionaves eran ya tiránidos estables y en pleno derecho pues aunque podían ser aún llamadas bio-construcciones, se habían convertido en indispensables para el correcto funcionamiento de los sistemas internos y externos de la nave, aunque estuvieran aún en periodo de pruebas.


Con el tiempo aparecieron criaturas que dejaron de ser seres vivos independientes, bio-construcciones casi definitivas que se fusionaban con las paredes de las bionaves convirtiéndose en algo similar a objetos vivos, su función era desde la de proporcionar luz cuando esta se necesitaba a comunicación, alimentación, reciclado de aire y limpieza.




Qué os parece?



Como siempre, esperamos vuestros comentarios!



Saludos!

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